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Desde
su capital, Denpasar, hasta la más pequeña aldea de Bali, el visitante se verá
envuelto en el exotismo de esta isla, impregnada de una cultura hinduista que
parece condicionar cada uno de los segundos de la vida de sus habitantes.
Por todas partes
de Bali se pueden ver templos, desde los pura o templos públicos
hasta los más pequeños y obligatorios instalados a la entrada de cada casa.
Uno de los complejos de templos más imponentes es Pura Besakih que se ubica en la ladera
del volcán Agung (3.142 m.) y que es popularmente conocido como Templo Madre,
con decenas de templos de todos los tamaños, estatuas y pagodas. Pero no debemos dejar de visitar otros templos
como Goa Lawah, Kehen, Tonah Lot, Luhur Uluwatu o Taman Ayu, entre otros, ya que
en la isla hay varios miles de templos.
Otro
de los atractivos de la isla de Bali son sus paisajes,
dominados por los tres grandes volcanes de la isla: Agung, Batur y Lesong.
Su verde vegetación se alterna con grandes lagos (Batur, Bratan, Buyan y
Tamblingan) y los campos de arroz en terrazas, auténtica tarjeta de presentación
de Bali y algunos de ellos declarados patrimonio de la humanidad. Detenerse en estos campos no es solo contemplar el paisaje, sino también
acercarse a los campesinos que trabajan la tierra o limpian la cosecha y que como todos los balineses
estarán encantados con nuestra visita mostrándonos su trabajo.
La artesanía y la música son otros de los posibilidades interesantes para el visitante. Por
todas partes encontraremos pequeños talleres de artesanos en donde comprar
desde una pintura tradicional, increíbles batiks, tapices, tallas en madera,
ropa, artesanía en ratán, joyas o muebles, una autentica locura para los
aficionados a las compras. La música es también una constante durante una
visita a Bali, ya que en hoteles, restaurantes, tiendas y templos podremos
escuchar música tradicional. Uno de los principales exponentes de su música lo
podremos encontrar en cualquiera de los espectáculos de música y danza,
especialmente si asistimos a una ópera barong, en donde a lo largo de una hora
contemplaremos los enfrentamientos entre Rangda y Barong .
Sin duda alguna, otra de las visitas obligadas es cualquiera de las múltiples ceremonias que
tienen lugar en los templos, especialmente en época seca y coincidiendo con la
luna llena. Dado el gran número de templos, estás ceremonias las podremos
encontrar fortuitamente en cualquier momento y en cualquier punto de nuestro
recorrido. Cientos de personas acuden al templo, con sus mejores galas, para
realizar sus ofrendas, que suelen ser portadas sobre las cabezas de las mujeres,
mientras que los hombres transportan banderas o tocan instrumentos musicales. Un
increíble espectáculo de color, sonido y olores, totalmente autóctono.
Pese a que el progreso también
está llegando a Bali, sus habitantes gustan de mantener todas sus tradiciones,
incluso en las casas y los poblados. Si realizamos un recorrido por la región
centro y sureste, la más habitada, podremos ir atravesando pueblos grandes
y pequeños, y en muchos de ellos encontraremos las estructura urbanística
más antiguas y en todos ellos, sin excepción, los edificios comunes de reunión,
el templo, el mercado y su torre de vigilancia, que consiste en un a pequeña
construcción en cuya parte alta se instala un tronco que hace la función de
campaña o tambor, para alertar y reunir a los habitantes.
Los amantes de la naturaleza
también pueden disfrutar en Bali, no solo explorando lagos y volcanes, sino
visitando puntos de interés para la observación de la vida salvaje. La zona más
interesante es el Parque Nacional del Oeste de Bali, una zona protegida en donde
habitan especies de aves endémicas de la isla. Pero si no se dispone del tiempo
necesario para un largo recorrido por esta zona, siempre podremos visitar el
Parque de Aves, el Parque de Mariposas o el Parque de Reptiles, pequeños zoológicos
especializados en esas materias. Otro punto de interés, en este caso para
contemplar monos, es el Bosque de los Monos, en la población de Ubud. Pero el
mayor atractivo de Bali para los amantes de la naturaleza no se encuentra en sus
montañas o en sus bosques, sino bajo las aguas que bañan sus costas, con unos
arrecifes llenos de vida, en donde poder practicar
buceo y descubrir un auténtico
universo de especies únicas.
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