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De
los muchos puntos de interés, posiblemente el más
conocido sea la ciudad nabatea de Petra, situada en el
sur , que fue excavada en la roca hace más de 2.000
años, y que muestra un conjunto de monumentales
construcciones que la hacen realmente peculiar y única.
Estas ruinas pueden visitarse en el día, bien desde
Amman o desde Aqaba, pero si se quieren explorar con detenimiento,
vale la pena destinar algo más de tiempo y pasar
una noche en la zona. La construcción más
popular, y primera que encuentra el visitante es Al Khazneh
(El Tesoro), pero hay muchas más como Ed deir (El
Monasterios), las tumbas reales, el teatro romano o el
altar de los sacrificios.
Pero
Jordania es mucho más que Petra, y el propio Amman
es una clara muestra, ya que en la capital podremos saborear
la cultura árabe actual, con numerosos mezquitas,
muchos comercios y una gastronomía deliciosa, y
en pleno centro visitar el teatro romano o las ruinas
romanas que salpican los alrededores. A pocos kilómetros
de Amman, es posible visitar el complejo de ruinas romanas
mejor conservado: Jerash. La ciudad de Gerasa (así
fue bautizada por los romanos) fue construida en el siglo
II y marcaba la frontera suroeste del imperio romano,
En la actualidad el visitante puede contemplar interesantes
monumentos aislados, pero al mismo tiempo pasear por las
calles y hacerse una idea de lo que fue esta ciudad.
Otro punto clave, cuando se visita Jordania, es el Mar
Muerto, situado a 400 m. bajo el nivel del Mediterráneo
y con un índice de salinidad altísimo. Bañarse
en sus aguas es una experiencia curiosa, ya que flotaremos
inusualmente, pero para los amantes de los tratamientos
termales, el Mar Muerto es una visita obligada.
A
poca distancia encontramos otro de los puntos de interés,
como es la ciudad de Mádaba. Esta ciudad ya aparece
referenciada en la Biblia, y en nuestros días es
más conocida por sus increíbles mosaicos
bizantinos y los visitantes pueden contemplar el mapa
más antiguo de la “Tierra Santa” construido en
el año 560 D. de C. A unos kilómetro de
hacia el sur, podremos alcanzar la fortaleza de Mukawir,
la antigua “Maquero” y que ofrece unas increíbles
vistas del Mar Muerto y de las colinas de Jerusalén.
Esta fortaleza fue construida bajo el mandato de Herodes
el Grande y posteriormente paso al poder de Herodes Antipas,
y entre sus muros tuvo lugar la conocida danza de los
siete velos – protagonizada por Salomé - y el encarcelamiento
de San Juan Bautista. También en la zona se localiza
otro punto de interés bíblico, como es el
Monte Nebo, lugar donde se cree está enterrado
Moisés, y donde las ruinas de dos iglesias bizantinas
de los sigloe IV y VI y que conservan espectaculares mosaicos
Las
cruzadas también dejaron su huella en las tierras
jordanas, y podemos visitar castillos interesantes. A
poca distancia de Jerash se encuentra Qalaat al Rabad,
un castillo árabe del siglo XII, pero hay muchos
otros salpicados por todo el desierto, siendo los más
conocidos los de Kerak, Qatranah, Shobak y Qasr Amra.
Y si solo queremos naturaleza en estado puro, nada mejor
que una escapada al desierto de Wadi Rum, cercano a Aqaba.
Cañones, formaciones rocosas, dunas, que conforman
un espectáculo de formas y colores fantásticos. |